Ya de jovencita mi padre insistía en mi futura vida laboral. Él quería que, como él, fuese ingeniero, y yo, como buena joven despreocupada, cabezona y rebelde, me decidí por la medicina: CRASO ERROR. Si hubiese hecho caso a mi padre ahora estaría disfrutando de caminos, canales y puertos. España es diferente.
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